Un diseño oculta quién paga a quién en Bitcoin sin tocar sus reglas
Por Luki · Alba.City · Publicado el 26 de septiembre de 2026 · Actualizado el 26 de septiembre de 2026
Un pago en Bitcoin se parece a una postal. Cualquiera que la vea pasar por el buzón lee el remitente, el destinatario y la cifra, y puede guardarla para siempre.
Esa transparencia es la que deja a cada nodo comprobar que nadie gasta dos veces lo mismo. También es la que deja a una empresa de análisis reconstruir tu historial entero a partir de una sola dirección.
Todo el mundo da por hecho que arreglarlo exige cambiar las reglas de Bitcoin, con años de debate y el riesgo de partir la red. Esta propuesta dice que no.
Un tablón con sobres cerrados
El documento, fechado el 24 de septiembre, lo firman Clara Shikhelman, Mikhail Komarov y Aleksei Moskvin, de la firma de investigación en criptografía [alloc] init. Su diseño se llama Shielded Bitcoin, algo así como bitcoin blindado.
Dentro del sistema, el dinero vive en notas cifradas. Cada nota guarda una cantidad y un destinatario, y solo puede abrirla quien tenga la llave de lectura correcta.
Para pagar, el emisor publica en la cadena un paquete con las notas nuevas, cifradas para quien las recibe. Lo acompaña una prueba de conocimiento cero, una demostración matemática que convence sin enseñar los datos.
Esa prueba acredita tres cosas a la vez: que las notas existen, que son de quien las gasta y que lo que sale suma exactamente lo mismo que lo que entra.
Bitcoin no entiende nada de eso, ni le hace falta. Los autores lo explican en su resumen divulgativo: la red funciona de tablón de anuncios público, que ordena los papeles y los guarda.
Piensa en el tablón del portal de tu edificio. Todos los vecinos ven que alguien ha colgado un sobre a las nueve y cuarto. Nadie sabe qué pone dentro. Solo lo abre el vecino al que va dirigido.
Los sobres los leen y los comprueban unos programas llamados indexadores. Verifican cada prueba y apuntan un número de serie por cada nota gastada, así que la misma nota no puede usarse dos veces. Ninguno manda más que otro.
Un indexador tramposo puede retrasar datos u ocultarlos, pero no puede gastar tus monedas. Según el documento, cualquiera puede cambiar de indexador o repasar por su cuenta todo el historial publicado.
No todo queda a oscuras. La hora del pago, la comisión y el número de entradas y salidas siguen a la vista. Se oculta quién pagó a quién y cuánto, no que hubo un pago.
El texto incluye además un anexo opcional para quien necesite papeles. Una autoridad puede certificar el origen de un depósito, pero las notas sin certificado siguen siendo igual de válidas.
La puerta que falta
Falta la pieza más delicada. El documento no explica cómo entran los bitcoin normales en el sistema ni cómo salen de él. Los autores lo dejan para un segundo trabajo que prometen publicar pronto.
Y ahí suele estar la trampa de estos diseños. Una caja fuerte perfecta sirve de poco si no sabes quién guarda la llave de la puerta por la que metes y sacas el dinero.
Hay otro detalle con historia. Un pago típico, con dos entradas y dos salidas, ocupa 625 bytes en un campo de datos cuyo tope amplió Bitcoin Core en su versión 30.
Cada operador de nodo puede volver al límite antiguo de 83 bytes, y aquel cambio fue una de las peleas más sonadas del último año entre desarrolladores. Si suficientes nodos y mineros no retransmiten esos paquetes, el sistema funciona peor. El propio documento lo admite.
Una multitud de uno
Las críticas llegaron en cuestión de horas, según recoge Cointelegraph. El desarrollador Vadim Zavodil lo resumió en una idea que merece guardarse: la privacidad depende de la multitud, y un sistema nuevo empieza con una multitud de uno.
Es el problema del bar vacío. Puedes entrar con gafas oscuras y gorra, pero si eres el único cliente, el camarero sabe quién ha pedido el café. Con las notas cifradas pasa igual.
Los autores reconocen esa limitación en su resumen. Pierre-Luc Dallaire-Demers, fundador de la firma de criptografía Pauli Group, añadió otra: el diseño no resistiría a un ordenador cuántico.
La versión actual, según detalla Decrypt, depende además de una ceremonia inicial que alguien tiene que ejecutar con honradez. Si se hace mal, la seguridad de todo lo demás queda en entredicho.
Eli Ben-Sasson, consejero delegado de StarkWare y coautor de Zerocash, el trabajo académico del que nació Zcash, recordó que aquel proyecto quería llevar privacidad a Bitcoin. Admitió que aún no había leído el documento.
Para calibrar cuánto entusiasmarse, conviene mirar ese antecedente. Zerocash se publicó en 2014 y la moneda que salió de él no arrancó hasta finales de 2016.
Es un plano. No una obra.
Menos pajares, pide la reguladora que se va
La propuesta coincide con un discurso que merece leerse entero. Hester Peirce, comisaria de la SEC, el regulador bursátil de Estados Unidos, deja el cargo el 2 de octubre.
Usó una de sus últimas intervenciones para cargar contra la recogida masiva de datos. Su argumento, pronunciado el miércoles en Nueva York, cabe en una imagen: cuanto más grande es el pajar, más cuesta dar con la aguja.
Peirce propuso usar pruebas de conocimiento cero para que alguien demuestre que cumple un requisito sin entregar su nombre, sus ingresos ni su dirección. Es la misma familia de técnicas que usa Shielded Bitcoin.
Este mes hemos contado dos casos que le dan la razón: la filtración de clientes de Trezor y los pasaportes que Revolut entregó a un falso gobierno. Cada ficha guardada es una ficha que alguien puede robar.
Lo que sí puedes hacer hoy no necesita ningún protocolo nuevo. Dar solo los datos imprescindibles al comprar, no repetir direcciones y guardar tus monedas en tu propio monedero, o billetera, encoge el pajar en el que otros buscan.
En el resto de la jornada, Bitget elevó a 387,5 millones de dólares lo que le robaron el jueves, unos 340 millones de euros. Ofrece un 5 % de lo que se consiga congelar o recuperar.
Circle y Tether bloquearon unos 318.000 dólares en sus monedas digitales. La mayor parte ya se había cambiado por ether, que nadie puede congelar. Un bitcoin vale 84.061 dólares, unos 73.792 euros, un 0,6 % menos que ayer según CoinGecko.
Bitcoin sigue siendo una postal. Lo nuevo es que alguien ha dibujado un sobre que cabe en el buzón de siempre, sin pedir permiso a Correos.