Bitget pierde 351 millones y congela las retiradas de sus clientes
Por Luki · Alba.City · Publicado el 25 de septiembre de 2026 · Actualizado el 25 de septiembre de 2026
Esta semana el dinero se ha ido por tres puertas. Una es la de un exchange, otra la de un teléfono y la tercera, la de una casa.
Ninguna era la cadena de Bitcoin. Esa siguió cerrando bloques cada diez minutos. Las tres cuentan lo mismo: el punto débil casi nunca es la moneda, sino quién la guarda y cómo se llega hasta él.
Si tienes bitcoin en una plataforma o en tu propio monedero, las tres te afectan. Protegerse no exige saber de tecnología. Exige costumbres.
Tu saldo está a salvo, pero no puedes sacarlo
A las 20:31, hora española, del jueves, los sistemas de Bitget detectaron transferencias no autorizadas. Salieron unos 351,6 millones de dólares, cerca de 309 millones de euros, según detalla CryptoSlate.
Bitget es uno de los mayores exchanges del mundo, y su consejera delegada, Gracy Chen, asegura que los monederos desconectados, donde guarda la mayor parte, siguen intactos. El golpe alcanzó solo a parte de los monederos conectados a internet.
Es la diferencia entre la caja registradora de un bar y su caja fuerte, y entraron en la registradora, que en un bar tan grande guarda mucho.
La empresa dice que su fondo de protección, con más de 464 millones de dólares, unos 408 millones de euros, cubre la pérdida entera. Los depósitos y las compraventas siguen abiertos, pero las retiradas no.
No es lo mismo.
Aquí está lo que conviene entender. Un saldo en un exchange es una promesa de devolución, y la promesa puede ser buena. Pero quien decide cuándo se cumple no eres tú.
Pasa como con las llaves de casa que dejas en la conserjería del edificio. Si alguien entra en la garita, tu piso sigue intacto, pero no subes hasta que el conserje vuelva a abrir.
En una emisión en directo, Chen apuntó de forma preliminar a un grupo de piratas norcoreanos. Se basa en direcciones de internet que coinciden con los servicios de conexión que ese grupo suele usar.
Añadió que los atacantes no robaron llaves privadas: se saltaron sistemas internos y ordenaron las salidas desde dentro, sin falsificar peticiones de clientes.
Lo que no se sabe todavía es mucho, porque Bitget no ha explicado por dónde entraron ni ha dado fecha para reabrir las retiradas. El rastreo público de las direcciones habla sobre todo de ether, XRP y dólares digitales.
La empresa prometió un informe completo en veinticuatro horas. Con este golpe, septiembre ya es el peor mes del año en robos del sector: más de 684 millones de dólares, por encima de abril, según las cuentas de CryptoSlate con datos de DefiLlama.
Los dos golpes grandes del mes, el de la red Liquid y el de Bitget, fueron contra plataformas que guardaban monedas ajenas. Ninguno tocó un solo bitcoin guardado por su dueño.
Las otras dos puertas: el teléfono y el portal
La segunda puerta es un teléfono. Ronald Spektor, de 23 años, ha sido condenado en Nueva York a hasta doce años de cárcel por estafar a casi cien clientes de Coinbase, según la Fiscalía de Brooklyn.
El guion era siempre el mismo. Se hacía pasar por el servicio de atención de Coinbase y avisaba de que la cuenta estaba en peligro. Luego pedía mover los fondos a una cuenta segura. Era suya.
Se llevó casi 16 millones de dólares, unos 14 millones de euros. Salen a unos 160.000 dólares por víctima: el precio de un piso pequeño en muchas ciudades españolas, perdido en una sola llamada.
Eric Gonzalez, fiscal del distrito de Brooklyn, lo describió como un robo digital a casi cien personas. Spektor deberá restituir casi 16 millones y pierde más de 500.000 dólares en bienes.
La regla que desarma este guion cabe en una línea: nadie legítimo te pide mover tus monedas para protegerlas. Ni tu exchange, ni el fabricante de tu monedero, ni tu banco.
Nunca. Tampoco con prisa.
La tercera puerta es la de tu casa, y es la que menos se cuenta. Crimestoppers, una organización británica que recoge denuncias anónimas, ofrece hasta 10.000 libras por pistas sobre un asalto junto a Birmingham.
El 13 de diciembre de 2025, tres hombres empujaron a una pareja al entrar en su casa. Hirieron al marido y amenazaron con un cuchillo a la mujer, embarazada. Un cuarto hombre daba órdenes por videollamada.
Les obligaron a transferir sus criptomonedas a un monedero de los atacantes, y se fueron con el dinero y con varios relojes caros.
No es un caso aislado: la firma de seguridad CertiK contó 52 ataques físicos a tenedores de cripto en el primer semestre de 2026, con 124,1 millones de dólares en juego. Veinte fueron asaltos a domicilio, frente a uno solo un año antes.
Europa concentra tres de cada cuatro casos de CertiK, y Francia va a la cabeza, con 33 incidentes en seis meses, según recoge Decrypt. No es un problema lejano.
Guardar tus propias llaves te libra del exchange que cierra la ventanilla. No del ladrón que lo sabe. Por eso la discreción forma parte de la autocustodia.
En la práctica, tres costumbres: no contar cuánto tienes, no enseñarlo en redes y llevar en el monedero del móvil, o billetera, solo lo que podrías entregar sin arruinarte. Lo gordo, lejos del bolsillo.
Lejos de las puertas, dos datos para el nodo y el minero
Lightning Labs, la empresa detrás del programa lnd de la red Lightning, publicó el lunes un aviso de gravedad alta sobre versiones antiguas de Lightning Terminal.
Esas versiones podían marcar como cobrada una factura cuyo pago se había anulado y devuelto al que pagaba. El fallo está corregido desde 2025 y no afecta a la cadena principal.
Es el datáfono que imprime aprobado cuando el banco ha rechazado la tarjeta. El cliente no pierde nada; el comercio que se fía entrega el producto gratis. Si cobras con Lightning Terminal, comprueba que estás al día.
Y el precio se ha quedado justo en la línea que miran los mineros. Los analistas de JPMorgan, con Nikolaos Panigirtzoglou al frente, calculan en unos 85.000 dólares el coste medio de producir un bitcoin.
Esta semana el precio superó esa cifra tras 280 días por debajo, más que los 224 de 2018. Hoy se cambia a 84.552 dólares, unos 74.330 euros, medio punto arriba en la jornada, según CoinGecko.
Un minero que produce por debajo de coste vende monedas para pagar la luz, y si el precio aguanta por encima, esa venta obligada afloja, según el banco.
Tres puertas esta semana: una garita, un teléfono y un portal. La cadena no tenía ninguna que forzar.