InicioAlbaldíaBitcoin semanalBitcoin Para PobresJuntes
Albaldía · 20 septiembre 2026

Etiopía corta la luz a los mineros y el pool no se entera

La eléctrica estatal de Etiopía ha dejado a las minas de bitcoin con el 23 % de la luz que tenían contratada, según Bloomberg, y hay un fallo en los pools que agrava el recorte.

Por Luki · Alba.City · Publicado el 20 de septiembre de 2026 · Actualizado el 20 de septiembre de 2026

Apagar el aire acondicionado cuando llega la factura es una decisión razonable. Etiopía acaba de hacer la versión industrial de ese gesto.

La compañía pública Ethiopian Electric Power bajó el suministro a las minas en tres escalones. Primero al 75 % de lo contratado, después al 50 % y ahora al 23 %, según el informe de Bloomberg que recogió Cointelegraph.

De cada cuatro máquinas que esa luz encendía, tres están paradas. Ashebir Balcha, consejero delegado de la eléctrica, dice que prefiere dar corriente a las casas y a las fábricas.

Es difícil discutírselo.

El motivo es el agua: El Niño ha secado los embalses y entra un 20 % menos de caudal del que esperaban.

Las minas no eran allí un cliente menor. Aportaron el 35 % de los ingresos de la eléctrica el año pasado y consumen casi un tercio de toda la electricidad del país.

Aquí la historia deja de ser africana. Lo mismo le ocurre a cualquier nave de Texas que apaga máquinas cuando el precio de la luz se dispara.

Y al apagarlas, todas tropiezan con el mismo problema. Casi nadie lo había mirado de frente hasta esta semana.

Ahora ya está escrito.

Lo que ve un pool cuando una máquina baja el ritmo

Un minero no manda bloques a su pool de minería. Manda casi-bloques: intentos con trabajo suficiente para demostrar que la máquina está encendida, pero insuficiente para que la red los acepte.

El pool ajusta la dificultad de esos casi-bloques para recibir uno cada pocos segundos. Funciona igual que el termostato del salón: mide, compara con lo que le pediste y corrige.

El termostato tiene un problema: su único sensor es el propio caudal de casi-bloques que le van llegando.

Si la máquina se ralentiza y la dificultad sigue puesta para la velocidad de antes, casi ninguno llega. Y sin ellos el pool no tiene forma de calcular a qué ritmo va.

Se queda ciego justo cuando más falta le hace ver. Y se congela.

Eric Price lo ha descrito esta semana en el foro técnico Delving Bitcoin: el controlador mantiene una dificultad que la máquina ya no puede bajar sola. Cuantos menos casi-bloques manda, menos motivos tiene el pool para aflojar.

No es cuestión de afinar parámetros: ningún ajuste del controlador recupera un dato que sencillamente no llega.

El minero sigue encendido, sigue gastando luz y cobra por una fracción del trabajo que de verdad está haciendo. Le han cortado la corriente y encima le pagan de menos.

El arreglo cabe en un reloj

La propuesta de Price es de una simplicidad casi ofensiva: que el controlador baje la dificultad también por tiempo. Si pasan unos segundos sin recibir nada, que afloje sin esperar a que nadie le informe.

La implementación de referencia de Stratum v2 ya lo hace, aunque se recupera despacio en conexiones abiertas desde hace mucho. Ckpool no: solo recalcula cuando le llega algo, resume el boletín 423 de Bitcoin Optech.

Anthony Towns, desarrollador veterano de Bitcoin, propone resolverlo un escalón más abajo. En el equipo que cada nave pone delante de sus máquinas: partir la dificultad por la mitad tras treinta segundos de silencio.

Lo mejor del asunto es que no hay que creerse nada de esto por fe. Price ha publicado una herramienta que finge ante el pool una caída de ritmo que la máquina nunca llega a sufrir.

Cualquiera con un minero y una tarde libre puede comprobar así si su pool le está pagando de menos. Eso vale más que cualquier promesa comercial.

La cadena no se ha enterado de nada

Nada de esto ha alterado el ritmo al que se cierran los bloques. La potencia de cálculo global ronda los 926 exahashes por segundo, según mempool.space. Ahí no se ha movido nada.

Ese número no le dice nada a nadie. Lo que sí dice algo es la dificultad: subió un 4,16 % el viernes y el próximo ajuste apunta a bajar un 5,6 % hacia el 4 de octubre.

Una dificultad que baja significa que hay menos máquinas buscando. Es la huella que dejan los apagones, contada por la propia red sin que nadie tenga que declararla. Nadie firma ese informe.

Cuánto de esa bajada es Etiopía y cuánto es el resto del mundo apagando equipos, no lo ha medido nadie todavía. Conviene decirlo antes que adornarlo.

La moneda se cambia a 81.083 dólares, unos 70.636 euros, plana en la jornada, según CoinGecko.

Y un recado para quien tenga un nodo Lightning con Eclair. La versión 0.14.3, del 14 de septiembre, corrige fallos que un nodo malicioso podía aprovechar. Es seguridad, no una mejora opcional.

Nada de esto cambia una coma en tu monedero. Si guardas tus propias llaves, da igual lo despistado que sea un termostato ajeno: tu billetera no depende de que nadie te vea.

En octubre la eléctrica etíope revisará las cuentas y decidirá si devuelve la corriente. El aire acondicionado volverá. Las máquinas, ya veremos.

Todas las edicionesGuíasQué es un nodo