México incauta 300 tarjetas gráficas y ninguna está minando bitcoin
Por Luki · Alba.City · Publicado el 14 de septiembre de 2026 · Actualizado el 14 de septiembre de 2026
En la sierra norte de Puebla el zumbido de la nave se oía a un kilómetro de distancia, según los vecinos que hablaron con Reuters.
Eso la delató, junto a un consumo eléctrico que no encajaba con los cuatro caseríos de montaña repartidos alrededor.
El Gobierno del estado lo anunció el 6 de septiembre. Dentro del edificio, en el municipio de Tlaola, había 300 tarjetas gráficas, un transformador, ochenta terminales de media tensión y ocho antenas de satélite.
La prensa lo contó el fin de semana como una granja de criptomonedas montada para blanquear dinero del narco. Es la cuarta descubierta en la misma zona desde principios del año pasado, según contó Reuters desde Tlaola.
Casi todos los titulares han dicho mina de bitcoin. No lo era.
Por qué una tarjeta gráfica no mina bitcoin
Bitcoin dejó de minarse con tarjetas gráficas hacia 2013. Desde entonces la red la sostienen los ASIC, máquinas fabricadas para repetir una sola operación y ninguna más.
La diferencia es la que hay entre una batidora de vaso y la amasadora de una panadería. Las dos dan vueltas. Solo una saca doscientos kilos de masa al día sin quemarse.
Poner 300 tarjetas gráficas a competir contra la red actual equivale a vaciar una piscina olímpica con una cucharilla de café. El aparato funciona. La piscina sigue llena.
Lo que sí se mina con tarjetas gráficas son otras monedas. Varias se diseñaron justo para eso: para que los ASIC no puedan entrar y el minero doméstico conserve alguna opción.
Nada de esto absuelve al taller de Tlaola. Solo cambia de qué estamos hablando.
Lo que sí dice el caso de Puebla
El expediente mexicano investiga dos asuntos distintos. Si la nave robaba corriente de una presa hidroeléctrica cercana, y si lo generado allí servía para ocultar dinero de origen ilícito.
«Los cárteles parecen haber alcanzado un nuevo nivel de sofisticación», dijo a Reuters David Saucedo, analista de seguridad mexicano. Montar algo así exige conocimiento técnico y un respaldo financiero grande.
La electricidad es el coste mayor de cualquier minería. Samuel León, experto en robo de energía de la Universidad Iberoamericana, lo resumió a la agencia: si robaban la luz, el coste principal de la operación era ninguno.
Ese es el negocio real, y no tiene nada que ver con la moneda que saliera: lo rentable era la factura de la luz que nunca llegaba a pagarse.
Sobre el tamaño del problema hay un dato bueno y un matiz que casi nunca se cita. Las direcciones ligadas a actividad ilícita recibieron al menos 154.000 millones de dólares en 2025, un 162 % más que el año anterior, según el informe anual de delito de Chainalysis.
El matiz lo pone la propia firma: eso sigue siendo menos del 1 % de todo el movimiento cripto medido. El titular se queda con la cifra y deja fuera el denominador. Siempre el mismo truco.
Conviene separar dos frases que se parecen mucho y no significan lo mismo. Que unos delincuentes usen una red abierta no dice nada de esa red. Dice bastante de ellos.
Y queda un hueco grande en este caso. Ni el Gobierno de Puebla ni la fiscalía han dicho qué moneda se minaba, cuánta potencia había instalada o qué se hizo con lo obtenido. La fiscalía federal declinó comentar por la investigación abierta.
Mientras se aclara, el fin de semana dejó otro aviso, y este sí toca a bitcoin de cerca. Symbiosis recuperó unos 15 BTC tras el ataque del 11 de septiembre a su puente entre cadenas y ofreció al atacante un 20 % por devolver el resto, según publicó The Block.
La firma de seguridad Blockaid detectó que se acuñaron unos 46.100 millones de syBTC sin respaldo. Es más de dos mil veces todo el bitcoin que llegará a existir jamás.
De toda esa emisión el atacante solo logró convertir en dinero real unos 336.000 dólares. Papel mojado a espuertas, calderilla al salir por la puerta.
Es el segundo caso en una semana: el anterior fue Liquid, la cadena lateral de Blockstream, con cerca de 4.000 bitcoin creados de la nada y devueltos solo a medias.
El patrón se repite lo bastante como para nombrarlo. Lo que falla no es bitcoin, sino los apaños que le cuelgan al lado para moverlo más rápido.
Por eso el consejo aburrido sigue siendo el mismo. Bitcoin en tu monedero, comprobado contra tu propio nodo, y la billetera del móvil solo con lo que gastas esta semana.
En la red de verdad, la de siempre, el bloque 966.893 y unas comisiones de un satoshi por byte virtual, según mempool.space. El próximo ajuste de dificultad apunta a una subida cercana al 3,8 %.
Bitcoin se cambia esta madrugada a 77.017 dólares, unos 66.475 euros, según CoinGecko. Plano en veinticuatro horas, con la caída por debajo del medio punto.
El zumbido de la sierra de Puebla dará titulares unos días más. No era bitcoin lo que zumbaba.