CoinCorner guarda tus llaves de multifirma y te cobra 1,5 % al año
Por Luki · Alba.City · Publicado el 9 de septiembre de 2026 · Actualizado el 9 de septiembre de 2026
Durante diez años, montar una multifirma ha querido decir lo mismo. Tres aparatos sobre la mesa de la cocina, tres frases semilla escritas a mano, tres sitios distintos donde esconderlas.
Desde el martes se puede pagar por no hacer nada de eso.
CoinCorner, la casa de cambio de la Isla de Man, ha abierto un servicio llamado Vault junto a AnchorWatch. El cliente no compra ningún aparato ni apunta ninguna palabra.
Las llaves las reparten las dos empresas, en países distintos, y una póliza de Lloyd's de Londres cubre la pérdida de llaves y el acceso no autorizado, según la ficha del propio servicio. La factura es el 1,5 % anual del saldo, cobrado cada mes.
Danny Scott, consejero delegado de CoinCorner, lo vendió así en el anuncio recogido por Bitcoin Magazine: seguridad de almacenamiento en frío «sin gestionar aparatos».
Un uno y medio por ciento no suena a nada
Con 20.000 euros guardados son 300 euros al año. Todos los años, se mueva o no se mueva una sola moneda.
La comparación honesta es con el material. Tres Trezor Safe 3, el aparato con pantalla más barato que sirve para esto, cuestan 59 dólares cada uno en la tienda del fabricante: 177 dólares, unos 152 euros, una vez en la vida.
A partir de unos 11.800 dólares guardados, un solo año de comisión ya cuesta más que comprar los tres aparatos enteros.
Es la diferencia entre comprar la lavadora y alquilarla. Alquilada nunca se estropea a tu cargo, y nunca deja de facturarte.
Al otro lado de la escala pasa lo contrario. La hermana mayor de este producto, la custodia entre tres instituciones de AnchorWatch, cobra 100 dólares al mes fijos, con AnchorWatch, BitGo y la propia CoinCorner repartiéndose un 2 de 3.
Cien dólares al mes son 1.200 al año. Por encima de unos 80.000 dólares guardados, la tarifa plana sale más barata que el porcentaje.
Quien no tiene ninguna llave no tiene multifirma
Aquí está el punto que ningún folleto pone en grande. La multifirma no protege por ser multifirma, sino porque las llaves están en manos separadas y una de esas manos es la tuya.
En Vault no lo es. La página del servicio nombra a dos titulares de llaves, CoinCorner y AnchorWatch, y no publica cuántas firmas hacen falta ni si el cliente tiene alguna.
Lo que sí ofrece es un botón que casi nadie más da: el cliente fija sus propias reglas de verificación de identidad antes de que se pueda mover un satoshi. Es el portero al que le dejas dicho quién puede subir a tu casa.
El servicio tampoco es instantáneo. El bitcoin depositado no entra en la caja asegurada hasta el primer día laborable del mes siguiente, aunque la dirección es comprobable en la cadena y las retiradas no tienen plazo.
Conviene decir lo que no se sabe. Ni CoinCorner ni AnchorWatch han publicado el quórum exacto de este producto, ni el límite que cubre la póliza por cliente, ni qué ocurre con las monedas si una de las dos empresas cierra. Tampoco han detallado a qué países llega.
El papel que se pierde no es la semilla
La multifirma casera tiene un enemigo, y no son los ladrones. Es un fichero de texto que casi nadie guarda.
Se llama descriptor y contiene las claves públicas de las tres llaves, el tipo de script y la ruta de derivación. Sin él no se reconstruyen ni siquiera las direcciones.
Michael Flaxman, autor de la guía de seguridad 10x Security Bitcoin Guide, lo resume sin adornos: para gastar hacen falta las semillas, pero además todas las claves públicas.
De ahí sale el fallo más cruel del sistema. Pierdes una semilla y el descriptor a la vez, y te quedas sin nada, aunque tu esquema tolerase perder una llave.
La regla es aburrida y funciona: una copia del descriptor junto a cada semilla. Esas claves públicas dejan mirar el saldo, no gastarlo.
Eso es exactamente lo que vende CoinCorner. No vende criptografía, que es gratis desde 2012. Vende no tener que acordarse.
El contexto ayuda a entender la oferta. En agosto, un fallo en la generación de semillas de varios monederos Coldcard dejó unos 115 millones de dólares al alcance de quien supiera mirar, y miles de personas descubrieron de golpe que su seguridad dependía del firmware de una empresa.
También hay opciones gratis. Nunchuk mantiene un plan de cero euros con multifirma hecha por ti, sin seguro y sin asistencia, para quien prefiera poner él la mesa.
Mientras se firmaban estos contratos, el precio no se enteraba: bitcoin se cambia esta madrugada a 78.892 dólares, unos 67.829 euros, un 0,6 % abajo en el día según CoinGecko, y la cadena va por el bloque 966.135. Strategy pasó otra semana sin comprar ni una moneda y dedicó 176 millones de dólares a recomprar sus propias acciones preferentes.
Queda la pregunta incómoda del que empieza. Con veinte euros en una billetera de móvil, nada de esto hace falta.
Con veinte mil, la elección real no es entre seguro y sin seguro. Es entre pagar cada año a dos empresas o pasar una tarde entendiendo qué es un descriptor y guardarlo tres veces.
La mesa de la cocina con tres aparatos encima sigue estando ahí, y sigue costando 152 euros una sola vez. Lo que cobran 1,5 % al año es por no tener que ponerla.