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Albaldía · 27 agosto 2026

Seis criptógrafos publican el borrador de la firma anticuántica de Bitcoin

Seis criptógrafos han publicado la especificación completa de SHRINCS, un esquema de firma resistente a ordenadores cuánticos que todavía no tiene número de BIP asignado ni prueba de seguridad terminada.

Por Luki · Alba.City · Publicado el 27 de agosto de 2026 · Actualizado el 27 de agosto de 2026

Tu casa tiene una cerradura que nadie sabe abrir hoy, y el día que alguien fabrique la ganzúa querrás haber cambiado el bombín mucho antes. Bitcoin está justo en ese punto.

Seis criptógrafos han publicado la especificación completa de SHRINCS, un esquema de firma pensado para aguantar el empuje de los ordenadores cuánticos. El documento vive en un repositorio propio y lo firma, entre otros, Jonas Nick, coautor de las especificaciones de Schnorr, Taproot y MuSig2.

Y ahora el matiz que casi nadie contó: no es un BIP. Todavía no.

La cerradura que usa Bitcoin hoy

Desde noviembre de 2021 Bitcoin firma con Schnorr, el esquema que llegó con Taproot, y cada firma ocupa 64 bytes frente a los 32 de la llave pública.

Esa es la cerradura actual, y su fuerza no viene de un secreto bien guardado, sino de un problema matemático que ninguna máquina de hoy resuelve en un tiempo útil. Un ordenador cuántico grande sí lo resolvería. No existe.

El riesgo no es que te vacíen la cuenta mañana. Es que las monedas que dejas quietas en una dirección cuya llave pública ya quedó expuesta seguirán ahí dentro de quince años.

Qué propone el borrador

SHRINCS tira esa matemática por la borda y se apoya solo en funciones hash, en concreto en SHA-256, la misma que Bitcoin ya usa para minar. Es una apuesta conservadora: cuantos menos supuestos, menos cosas pueden romperse.

El precio se paga en espacio. La llave pública sube de 32 a 48 bytes, y la firma salta de 64 a un mínimo de 548 que puede estirarse hasta 4.619 según el propio documento.

Es decir: la firma más pequeña de este esquema ocupa ocho veces lo que ocupa la de hoy. El espacio de un bloque es un alquiler, y esa mudanza la pagas tú en comisiones.

Por eso el diseño se retuerce tanto para adelgazar. Mete dos firmas dentro de una: una compacta, que obliga al aparato a llevar la cuenta de cuántas veces ha firmado, y otra más gorda de 5.777 bytes que funciona sin esa contabilidad.

Piénsalo como un talonario de cheques. Mientras sabes por qué cheque vas, cada uno sale corto; si pierdes el talonario y empiezas de cero, el banco te hace rellenar el formulario largo.

Eso toca de lleno a las copias de seguridad: restauras tus doce palabras, el aparato ya no sabe cuánto firmaste antes y se pasa al modo largo por prudencia.

Lo que los titulares se saltaron

Varios medios anunciaron esta semana que el BIP anticuántico de Bitcoin ya está publicado. El propio documento lo desmiente en su primera línea: donde va el número hay un interrogante y el estado dice «borrador».

El repositorio tampoco es el oficial. En el repositorio de los BIP no hay ni un solo fichero de SHRINCS, ni ninguna propuesta abierta para meterlo.

Dentro del texto los propios autores dejan escrito que la prueba de seguridad está pendiente, llevan 24 asuntos abiertos y avisan de que todo lo que hay allí es altamente experimental y sujeto a cambios.

Nada de esto le quita mérito, porque trabajo real hay. La idea se presentó en el foro de desarrollo Delving Bitcoin en diciembre, y este mismo mes llegó una implementación en C con una demostración verificada por máquina de una de sus piezas.

Cuándo te afecta esto a ti

A tu monedero, hoy, en nada. Para calibrar la espera sirve una fecha: Schnorr se propuso en la lista de correo en julio de 2018 y no se activó en la red hasta el bloque 709.632, en noviembre de 2021, y aquello llegó maduro y sin oposición seria.

SHRINCS ni siquiera tiene número asignado, así que aquí la cuenta se hace en años.

Lo que sí conviene hacer desde hoy no tiene nada de futurista: no reutilizar direcciones. Cada vez que gastas desde una, dejas su llave pública a la vista, y ese es justo el material con el que trabajaría una máquina cuántica.

Cualquier monedero decente ya te da una dirección nueva cada vez, así que si el tuyo repite siempre la misma, cámbialo antes de preocuparte por la física cuántica.

Y desconfía de quien te venda hoy una billetera «a prueba de cuántica». El asunto lleva meses rondando el debate, pero no hay consenso, no hay número de BIP y no hay una línea de esto en Bitcoin Core.

Falta por saber lo más importante. Nadie ha explicado aún por dónde entrarían estas firmas en el protocolo, ni qué ocurriría con las monedas de quien no mueva sus fondos nunca. Cualquiera que hoy te ponga fecha se la está inventando.

Mientras tanto, la autocustodia no cambia de manual. Guarda tus llaves, estrena dirección y deja que los criptógrafos discutan.

La ganzúa cuántica no existe todavía. Lo que sí existe desde esta semana son los planos completos del bombín nuevo, encima de la mesa y abiertos a que cualquiera intente romperlos.

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