Doce mil envíos de polvo desde HTX bloquean cuentas en Kraken
Por Luki · Alba.City · Publicado el 26 de agosto de 2026 · Actualizado el 26 de agosto de 2026
Alguien te mete en el buzón un sobre que no has pedido. Al día siguiente el portero no te deja subir a casa.
Eso les ocurrió a clientes de Kraken entre el 17 y el 24 de agosto. Llegaron unos doce mil envíos diminutos a direcciones del exchange, todos desde monederos ligados a HTX, el exchange chino sancionado por la Unión Europea en julio por ayudar a esquivar el bloqueo a Rusia. Varias cuentas se cerraron solas.
Ninguno de esos clientes había hecho nada.
Doce mil paquetes que nadie pidió
La maniobra se llama ataque de polvo. Consiste en mandar cantidades ridículas, de céntimos a unos pocos euros, a miles de direcciones a la vez.
Nació como técnica de espionaje: si ese polvo se mezcla luego con tus otras monedas, quien lo envió puede coser tus direcciones entre sí y ponerles tu nombre.
Esta vez el objetivo era otro. «No sabemos quién está detrás de estos ataques, pero es probable que esperen que, si fondos sancionados aterrizan en la cuenta de un cliente, eso dispare un bloqueo completo», dijo un portavoz de Kraken a Bitcoin Magazine.
Funcionó. El exchange reconoce que hubo gente sin acceso a su cuenta y que su equipo de cumplimiento fue restaurando los accesos, mientras retenía las monedas sancionadas como le obliga la ley.
Doce mil envíos de a céntimo cuestan menos que una cena para dos. El que los recibe paga con su dinero encerrado.
Esa es la asimetría del asunto. Atacar sale gratis; defenderse cuesta un departamento entero de abogados.
Arkham Intelligence, la firma de análisis de la cadena, identificó el monedero emisor cruzándolo con las direcciones que el propio HTX publicó en su prueba de reservas. La lista que el exchange difundió para demostrar solvencia sirvió para rastrear el ataque.
El truco tampoco es nuevo. En 2022 alguien envió ether desde Tornado Cash, recién sancionada por el Tesoro estadounidense, a las carteras del humorista Jimmy Fallon, del youtuber Logan Paul y de Brian Armstrong, consejero delegado de Coinbase. La jugada es vieja. La escala, no.
La misma tijera corta por los dos lados
Y aquí llega la parte incómoda. Esa capacidad de congelar cuentas que esta semana dejó tirada a gente inocente es, hoy, la única esperanza de mil ochocientos bitcoin robados.
Galaxy Research atribuye al robo de Coldcard de este verano 1.789,28 bitcoin sustraídos de 8.865 direcciones. Eran 114,7 millones de dólares el día del robo. El 87,3% de ese botín sigue sin moverse.
Alex Thorn, director de investigación de Galaxy, contó el lunes que su equipo entregó las direcciones de los atacantes a exchanges, empresas de cumplimiento y policía. La idea es congelar el dinero si algún día cruza un intermediario.
Traducido: el botín sigue quieto porque gastarlo obliga a pasar por una puerta con portero. Es el mismo portero que bloqueó las cuentas de Kraken.
Las cifras de las víctimas ponen cara al asunto. De 221 denuncias recibidas, que suman 790,72 bitcoin, la pérdida mediana fue de 1,04 bitcoin por persona.
Más de la mitad perdió más de una moneda entera, o sea el ahorro de una vida y no un pellizco de casino. Aquel fallo del generador de azar del aparato, que el fabricante ya corrigió exigiendo dados, sigue pasando factura semanas después.
Si te llega polvo, no lo toques
La regla práctica es corta. Si aparece en tu monedero una cantidad minúscula que no esperabas, no la gastes.
Déjala quieta.
El daño solo se materializa cuando esas monedas se mezclan con las tuyas en un mismo pago. Los monederos de escritorio serios permiten marcar monedas concretas para que nunca entren en una transacción. La función se llama control de monedas y conviene aprender dónde está antes de necesitarla.
En una billetera de móvil que gestiona las monedas por ti esa opción rara vez existe. En autocustodia el polvo es un incordio de privacidad; en un exchange puede convertirse en un candado.
Ahí está la diferencia que interesa. Nadie puede congelarte unas llaves que solo tienes tú, y por eso la autocustodia se defiende sola en semanas como esta.
Queda información que nadie ha publicado. Kraken no ha dicho cuántas cuentas quedaron bloqueadas ni cuánto duró el cierre, habla de un número elevado de usuarios y ahí lo deja. Tampoco se sabe quién ordenó los envíos, y cualquiera que ponga hoy un nombre se lo está inventando.
Por debajo del sobresalto, la semana ha sido buena para el precio. Bitcoin tocó los 81.200 dólares el lunes, su nivel más alto desde enero, y ahora ronda los 78.800, unos 67.500 euros, según las velas diarias de Kraken.
La red, por su parte, va barata y a lo suyo. Mover una transacción cuesta entre 1 y 2 satoshis por byte virtual, y la dificultad de minado apunta a un recorte del 3,2% en la próxima revisión, según mempool.space.
Tu bitcoin no se rompió esta semana. El buzón, sí. Y el portero solo existe donde tú aceptaste que hubiera portero.