Coldcard exige 50 tiradas de dado para crear un monedero nuevo
Por Luki · Alba.City · Publicado el 22 de agosto de 2026 · Actualizado el 22 de agosto de 2026
Un dado de plástico cuesta veinte céntimos. Desde el jueves es pieza oficial de seguridad en Coldcard.
Coinkite, el fabricante canadiense del aparato, publicó las versiones 5.6.1 para los modelos Mk4 y Mk5, y 1.5.1Q para el modelo Q, según su página de actualización. Son las primeras desde el robo de 114 millones de dólares de este verano.
Todo el mundo esperaba un parche. Esto es otra cosa.
Qué hacía mal el aparato
El defecto estaba en el generador de números aleatorios y afectaba a todas las versiones desde la 4.0.1, según la ficha de estado que el fabricante mantiene publicada.
Una semilla es un número escogido al azar entre una cantidad inconcebible de opciones, y si el bombo que lo escoge tiene truco da igual el acero que rodee al aparato: alguien puede sacar tu misma bola.
Eso fue exactamente lo que ocurrió en julio. Un atacante barrió 1.082 bitcoin de monederos creados con ese bombo estropeado.
Ahora la mitad del azar la pones tú
En las versiones nuevas el aparato ya no genera una semilla él solo. Exige que el dueño aporte una de tres cosas: 50 tiradas de un dado de seis caras, 128 lanzamientos de moneda o 65 pulsaciones de tecla.
Lo del teclado no es un capricho. El chip mide el instante exacto de cada pulsación con resolución de ciclo de reloj, unos 8,33 nanosegundos, y acredita dos bits de azar por cada hueco entre teclas.
Nadie aporrea un teclado dos veces igual, ni siquiera tú mismo.
La idea tiene doce años. El desarrollador Peter Todd la describió en 2014 con el nombre de Push-Button RNG, y el fabricante la cita como origen del método.
Lo que aporta el usuario se suma a las tres fuentes internas del aparato, no las sustituye. El chip además revisa que las tiradas de dado no salgan con una distribución absurda.
Esto vale para cualquier billetera, no solo para esta marca. A un monedero hay que preguntarle de dónde saca el azar.
Actualizar no arregla tu semilla vieja
Aquí está la parte que mucha gente va a pasar por alto. Instalar el firmware nuevo corrige las semillas futuras. No toca la que ya tienes.
Si tu semilla nació en un Coldcard con firmware anterior a 5.6.0, a 1.5.0Q o a 4.2.0 según el modelo, sigue siendo vulnerable. La guía de migración del fabricante pide crear una semilla nueva, verificarla y mover los fondos.
Es cambiar la cerradura de casa sin cambiar las llaves que ya circulan por ahí.
Hay una excepción y está medida: queda fuera quien creara su semilla añadiendo al menos 50 tiradas de dado justas, independientes y no anotadas, porque esas tiradas ya aportaron 128 bits de aleatoriedad propia. Con 99 tiradas o más, unos 256.
Una contraseña BIP-39 sobre la frase semilla añade una barrera, pero no repara el fallo de origen. El fabricante pide migrar igual.
Los fallos que no salen en el titular
La misma versión tapa un agujero de firma que da más miedo que el del bombo. Un ordenador infectado podía reescribir la transacción después de que el dueño la aprobara en pantalla, pero antes de firmarla.
Aprobabas una cosa y salía otra. El aparato vuelve a comprobar ahora los bytes justo antes de firmar y aborta si han cambiado. Lo reportó un investigador que firma como FreeZ Agent.
También bloquea por defecto dos modos de firma que dejaban salidas modificables, cierra una lectura de memoria por USB entre sesiones y endurece la validación de buffers tras una revisión de la firma de seguridad Karma-X.
Cuatro personas ajenas al fabricante han verificado partes del arreglo. Una de ellas, que firma como PortlandHODL, reconstruyó la versión 5.6.0 desde el código fuente y comprobó que cada byte del binario publicado coincide.
El propio Coinkite pone el límite en su web: esas comprobaciones validan mecanismos concretos y no son una auditoría completa del firmware. Se agradece que lo escriba él y no un crítico.
Queda un número que nadie tiene. Cuántos monederos afectados siguen hoy sin migrar es información que el fabricante no publica y que desde fuera no se puede estimar. Quien la afirme se la está inventando.
Y la comparación incomoda al resto del sector. Sparrow, uno de los programas de escritorio más recomendados para autocustodia, sigue sin aceptar dados desde que se lo pidieron en 2024.
El precio, entretanto, cerró la semana en 77.891 dólares, unos 66.700 euros por moneda, según las velas diarias de Kraken. Mover una transacción cuesta entre 1 y 3 satoshis por byte virtual, según mempool.space, y la dificultad de minado bajará un 1,57% en la próxima revisión.
Un precio más alto solo sube el premio para quien logre adivinar tu semilla. Y por veinte céntimos, el bombo ya lo puedes girar tú.