Cboe pide fondos que triplican Bitcoin mientras el que dobla pierde 78%
Por Luki · Alba.City · Publicado el 17 de agosto de 2026 · Actualizado el 17 de agosto de 2026
En la farmacia hay un jarabe para la tos. Al lado hay otro tres veces más concentrado. Nadie te avisa de que el segundo no se toma igual que el primero.
Eso es lo que Cboe quiere poner en el mostrador.
El 10 de agosto, Cboe BZX, uno de los mercados donde cotizan los fondos en Estados Unidos, pidió permiso para listar seis productos de la gestora Volatility Shares. Tres de ellos persiguen el triple del movimiento diario de Bitcoin, Ethereum y varias materias primas, según detalla Oluwapelumi Adejumo en CryptoSlate.
El fondo no compra bitcoin. Compra contratos de futuros en el mercado de Chicago. Y promete triplicar lo que haga el índice ese día.
Solo ese día.
El truco entero está en la palabra «diario»
Cada mañana el fondo vuelve a poner el contador a cero y recalcula su exposición sobre el dinero que le queda. Si ayer perdió, hoy triplica una base más pequeña.
La cuenta la enseña el propio expediente con un ejemplo sencillo. Un índice cae un 10% y al día siguiente sube un 10%: de 100 pasa a 90 y termina en 99. Ha perdido un 1%.
El producto que dobla acaba en 96. El que triplica acaba en 91.
El índice perdió uno y el triple perdió nueve. Mismos dos días, mismo camino.
Es la cuesta que bajas y vuelves a subir y no te deja en tu portal, sino media calle más abajo.
Un fondo que triplica cada día no triplica el año. Triplica la resaca de cada jornada y te la va sumando.
El hermano pequeño lleva dos años enseñando la factura
No hace falta imaginar cómo saldría. Volatility Shares ya vende la versión que dobla, y sus números están publicados.
Su producto de Bitcoin perdió un 29,76% en el segundo trimestre y un 78,93% en doce meses, con los datos cerrados el 30 de junio. El de Ethereum acumula un -96,15% de rentabilidad media anualizada desde que nació, en junio de 2024.
De cada diez euros que entraron ahí a estrenar, hoy hay que buscar el cambio con lupa.
No es mala suerte. Es el diseño.
Conviene ser honesto con esos números, y CryptoSlate lo es: la culpa no es solo del apalancamiento. También pesan la caída del precio, el coste de renovar los futuros cada mes y los gastos del propio fondo. Pero el orden de magnitud no lo cambia nadie.
Hay una segunda factura, y esa la paga el mercado
Para mantener la promesa, el fondo tiene que ajustar su posición todas las tardes. Y lo hace siempre en la misma dirección que el movimiento del día.
El expediente lo cifra: un fondo de 100 millones de dólares, ante un movimiento del 5%, necesita comprar o vender unos 30 millones para volver a cuadrar.
Traducido a la calle: compra cuando ya ha subido y vende cuando ya ha bajado. Es el vecino que enciende la calefacción en julio.
Y siempre llega tarde.
Multiplica eso por un mercado nervioso y tienes una máquina que empuja el precio hacia donde ya iba. No mueve la aguja de Bitcoin, que vale 1,27 millones de millones de dólares. Sí mueve la del futuro que cotiza en Chicago, y ahí es donde miran muchos a la hora de decidir.
Lo que todavía no está decidido
Nada de esto existe aún. La SEC, el supervisor bursátil estadounidense, avisó el 14 de agosto de que el folleto de estos fondos no es efectivo y de que sus participaciones no están autorizadas a negociarse.
Tampoco es una novedad mundial: la europea LeverageShares ya lanzó los primeros productos de este tipo sobre Bitcoin y Ethereum, recuerda The Block. No hay fecha de estreno, ni tamaño previsto, ni una sola línea sobre a quién se le va a vender.
El fin de semana dejó además otro recordatorio de por qué conviene tener el bitcoin cerca y en pocas manos. El fabricante SafePal reconoció el domingo una fuga con los datos personales de casi 40.000 clientes, y algunos ya recibían correos falsos desde julio, informa The Block.
Es el segundo fabricante de monederos con una filtración en una semana, tras la de Trezor. Elijas la billetera que elijas, la caja siempre lleva etiqueta.
El precio no se ha enterado de nada. Cotiza a 63.071 dólares, unos 54.450 euros, un 0,1% arriba en el día y un 2,91% abajo en la semana, según CoinGecko.
Y en la cadena, calma. Mandar una transferencia cuesta un satoshi por byte, el mínimo que admite el sistema, y la dificultad de minado bajará un 0,64% en el próximo ajuste, según mempool.space. Cobra lo mismo a quien mueve diez euros que a quien mueve diez millones.
Ahí está el reparto de papeles. Arriba, en el papel, se fabrican envases cada vez más concentrados del mismo contenido. Abajo, la red sigue cobrando lo mínimo y produciendo un bloque cada diez minutos.
Quien quiera bitcoin puede comprar bitcoin y guardarlo en su monedero, sin intermediario que reinicie nada al abrir la bolsa. Quien necesite que le rinda el triple cada día no está comprando bitcoin: está comprando el jarabe concentrado y esperando que la tos aguante hasta el viernes.