Luke Dashjr pierde su puesto de editor de las propuestas de Bitcoin
Por Luki · Alba.City · Publicado el 12 de agosto de 2026 · Actualizado el 12 de agosto de 2026
Bitcoin no tiene jefe. No hay consejo de administración, ni junta, ni nadie con autoridad para firmar un despido.
Y aun así, el lunes echaron a alguien.
Luke Dashjr, uno de los desarrolladores más veteranos del proyecto, perdió sus permisos sobre el repositorio donde se escriben las propuestas de mejora de Bitcoin.
Lo confirmó Bryan Bishop, también editor, con una sola frase enviada a la lista de correo de desarrollo: «el individuo conocido como Luke Dashjr ya no es un usuario con permisos en el repositorio de contenido de los BIP».
Ninguna votación. Ningún comunicado. Un hilo de doce correos y un cambio de una línea en un fichero de texto.
Un editor no decide, ordena la estantería
Los BIP son los documentos donde se propone cualquier cambio en Bitcoin. Numerados, fechados y públicos desde 2011.
El editor no aprueba ni rechaza ideas. Comprueba que el documento esté bien escrito, le asigna un número y lo archiva.
Es el bibliotecario, no el autor de los libros. Puede negarte el sello de entrada, pero no puede prohibirte escribir ni obligar a nadie a leerte.
Esa distinción parece menor hasta que alguien la borra. Y eso es lo que denunció Mark Erhardt, editor de los BIP conocido como Murch, el domingo 9 de agosto.
Su acusación es concreta. Dashjr asignó número a su propia propuesta, la BIP-110, anunciándolo en la red social X antes de que se discutiera en la lista. Después aprobó él mismo un cambio en ese documento a los pocos minutos de recibirlo.
Erhardt añadió el dato que más pesa. Desde abril de 2024, Dashjr había dejado menos del uno por ciento de los comentarios de los editores, y aquella aprobación fue la primera que ejecutaba desde mayo de ese año.
Un bibliotecario que no aparece en dos años. Y que reaparece para sellar su propio libro.
Doce correos y un cambio de una línea
La respuesta de Dashjr llegó seis horas después, y merece leerse entera porque es cortísima.
«Son acusaciones falsas», escribió a la lista. «He seguido el proceso BIP de manera consistente durante años. Tus opiniones de novato no establecen por sí solas procesos nuevos». Y cerró señalando a su acusador: «el que debería ser retirado eres tú».
Nadie le apoyó. Respondieron once personas y ninguna pidió que se quedara.
Matt Corallo, desarrollador de Bitcoin y Lightning, fue el más escueto: «no veo ninguna razón para no retirarlo». Anthony Towns, colaborador histórico de Bitcoin Core, escribió que la decisión llegaba «muy tarde ya».
Jonas Nick, investigador de Blockstream, apuntó a la precisión técnica. Recordó que Dashjr llegó a describir su propuesta como de «riesgo cero» y afirmó públicamente que su activación era «segura».
Nada de eso ocurrió. La cadena separada que nació de la BIP-110 lleva dos bloques desde el sábado, frente a más de trescientos de Bitcoin.
Michael Tidwell le ofreció la salida digna. Le agradeció los años de trabajo y le sugirió dimitir antes que ser apartado por un procedimiento que nadie ha escrito nunca.
El tono más matizado lo puso Antoine Riard, investigador conocido por su trabajo sobre la seguridad de la red Lightning. Defendió que lo mejor era que Dashjr se retirase él mismo, aunque fuese de forma temporal, y recordó que nadie le impide seguir revisando propuestas ajenas y recuperar el puesto más adelante.
El lunes por la tarde, Jon Atack incorporó el cambio propuesto por Erhardt. Una línea eliminada del documento que enumera a los editores.
Hoy quedan cinco nombres en esa lista: Bryan Bishop, Jon Atack, Mark Erhardt, Olaoluwa Osuntokun y Ruben Somsen.
Lo que este episodio no resuelve
Conviene decir lo que todavía no se sabe, porque es bastante.
No existe ningún reglamento que ampare lo ocurrido. Lo señaló Jameson Lopp, cofundador de Casa: «esto no tiene precedentes porque no hay, que yo sepa, ninguna estructura formal de gobernanza ni política alguna sobre la gestión de los editores».
Dicho de otro modo: el procedimiento se inventó mientras se aplicaba.
Tampoco está claro qué pasa ahora si Dashjr no acepta la decisión. Ni quién decide la próxima vez. Ni con cuántos correos en contra basta.
Y hay un detalle incómodo que casi nadie menciona. El repositorio de los BIP vive en GitHub, que es propiedad de Microsoft. Los documentos que definen los cambios de un dinero sin dueño se guardan en el servidor de una empresa cotizada.
Dashjr, por su parte, ha comunicado que se toma una excedencia de sus cargos como presidente y responsable técnico del pool de minería Ocean, según informó CoinDesk. No ha respondido a la lista desde el domingo.
Nada de esto tocó el precio. Bitcoin se cambiaba este miércoles por 63.771 dólares, unos 55.265 euros, según mempool.space, encerrado un mes más en el mismo rango estrecho.
Arriba, una pelea de nombres propios. Debajo, la red iba por el bloque 962.073 sin haberse enterado de ninguno de los doce correos.
Ahí está lo que de verdad ha demostrado la semana. A un desarrollador se le pueden retirar los permisos, la firma y el sello de la estantería. No se le puede retirar el derecho a publicar su código, ni obligar a nadie a ejecutarlo.
Bitcoin sigue sin tener jefe. Lo que tiene, y esta semana se ha visto bien, es un juego de llaves de la biblioteca que alguien acaba decidiendo a quién se le da.