El cambio de reglas BIP-110 arranca con cero apoyo en 28 bloques
Por Luki · Alba.City · Publicado el 9 de agosto de 2026 · Actualizado el 9 de agosto de 2026
Hay un interruptor diminuto dentro de cada bloque de Bitcoin. Se llama bit 4. Encenderlo no cuesta nada: es cambiar un número. Desde anoche, ningún minero del mundo lo ha encendido.
Ese interruptor decide si sale adelante BIP-110, la propuesta que quiere limitar durante un año cuánta información ajena al dinero cabe en la cadena. Su plazo obligatorio empezó ayer por la tarde.
El bloque 961.632 lo minó AntPool a las 19:35 del sábado y con él se abrió la ventana obligatoria. De ahí al 961.659, contados esta madrugada, van 28 bloques y ninguno lleva la señal.
Ni uno de los veintiocho.
Los firman doce grupos distintos: AntPool, Foundry, F2Pool, ViaBTC, MARA, Binance, Luxor, OCEAN y cuatro más. No falta un rezagado. No aparece nadie.
En los 2.016 bloques anteriores la señal salió 51 veces, un 2,53 %, según el monitor de la propuesta. El listón para activarla pronto estaba en el 55 %. Entre una cifra y otra no hay un empujón: hay un abismo.
Lo que pide BIP-110 es acotar el tamaño de lo que se escribe en cada pago. La firmó Dathon Ohm, un desarrollador seudónimo. La regla expira sola al cabo de un año.
Traducido a la portería de un edificio: el buzón sigue abierto, pero solo entran sobres y ya no caben paquetes.
Quien se queda parado no es quien la ignora
El problema no lo tienen los mineros que pasan del asunto, sino los nodos que sí aplican la regla nueva. Su programa rechaza de plano cualquier bloque que no lleve la señal encendida.
Si nadie la enciende, esos nodos dejan de ver bloques nuevos y en la práctica se quedan congelados. Los pagos no confirman y su copia de la cadena se para donde estaba.
Aaron van Wirdum, antiguo director de Bitcoin Magazine, describió el viernes ese escenario como el más probable de los tres posibles. Los datos de esta madrugada le dan la razón por ahora.
Para todo lo demás no ha cambiado nada. Mover bitcoin cuesta hoy lo mismo que ayer, que es casi nada, y los monederos de la gente siguen funcionando igual. Una transferencia sale por uno o dos satoshis por byte virtual, el suelo de la red, según mempool.space.
Para el usuario, nada se ha roto.
Si guardas tus bitcoin en tu propio monedero, o billetera si lees desde Sudamérica, hoy no tienes que hacer nada. Si administras un nodo con Bitcoin Knots, lo que verás es un reloj parado.
El plan B ya está escrito
Los partidarios tienen 2.016 bloques por delante, unas dos semanas, hasta llegar al bloque 963.648. Si al llegar ahí la señal sigue a cero, tendrán que elegir entre esperar, dar marcha atrás o algo más gordo.
Ese algo más gordo tiene código desde hace ocho días. El desarrollador Chris Guida recuperó un cambio del algoritmo de minería escrito por Luke Dashjr, mantenedor de Bitcoin Knots, sin fecha de activación.
Cambiar el algoritmo de minería no es una actualización, sino fundar otra moneda distinta. Y esa moneda nueva lleva dentro, copiado, el saldo de todo el mundo.
Enfrente están Michael Saylor, presidente ejecutivo de Strategy, y Adam Back, consejero delegado de Blockstream. Los dos avisan de lo mismo: la propuesta puede partir la red y tumbar pagos que hoy son perfectamente legales.
Queda una incógnita que nadie ha despejado. Ningún grupo de minería ha dicho en público si encenderá el interruptor a última hora para que no le rechacen los bloques, y ninguno respondió con hechos en las primeras horas.
Hay además una coincidencia de calendario que casi nadie ha contado. El bloque 963.648 es también el del próximo ajuste de dificultad, así que la ventana obligatoria dura exactamente un periodo completo.
Arriba, el precio ni se inmutó. Bitcoin cotiza esta madrugada sobre los 64.814 dólares, unos 56.110 euros, después de haber rozado los 65.300 el pasado viernes.
El mercado ni se ha enterado.
Y debajo pasó lo de siempre esta semana: los fondos cotizados estadounidenses se llevaron unos 1.000 millones de dólares netos, su mejor semana desde abril, según Eric Balchunas, analista de fondos de Bloomberg.
Es dinero que compra bitcoin sin querer tocar jamás una llave privada. Mientras unos discuten qué cabe en un bloque, otros pagan por no mirar dentro de ninguno.
El interruptor sigue ahí, dentro de cada bloque que se mina, esperando a que alguien lo suba. Van veintiocho y nadie lo ha tocado.