Los ETF vuelven a comprar y Bitcoin discute qué cabe en sus bloques
Los fondos vuelven a comprar tras dos meses de fuga
La semana dejó una señal que llevaba tiempo sin verse: los ETF de bitcoin cotizados en Estados Unidos sumaron 197 millones de dólares de entrada neta, cortando ocho semanas seguidas de salidas que venían desde mayo. Casi todo vino del fondo de BlackRock, que atrajo 292 millones, compensados en parte por retiradas en los de Grayscale, Fidelity y ARK. Leer más
Antes de celebrarlo conviene una cifra que pone las cosas en su sitio: esos 197 millones son una gota al lado de los 8.260 millones que los inversores sacaron de estos fondos desde el 11 de mayo. El propio analista Markus Thielen, de 10x Research, avisa de que es pronto para cantar victoria, que suele haber estacionalidad floja en agosto y septiembre y que Bitcoin lleva meses portándose mejor en la primera mitad del mes para luego enfriarse. Traducido: una semana verde no es una tendencia, y el dinero institucional aún no ha vuelto de verdad.
El pulso por el spam: qué debe caber en un bloque
La historia más de fondo del fin de semana no es de precio, sino de identidad. Se llama BIP-110 y es, en el fondo, una discusión sobre para qué sirve el espacio de un bloque de Bitcoin. La propuesta quiere apretar durante un año las vías por las que hoy se meten datos que no son dinero —imágenes, texto, fichas tipo Ordinals— para que la red siga centrada en pagar y pese menos a quien corre un nodo. Ver fuente
El sábado, dos de las voces más escuchadas del mundo Bitcoin se pusieron en contra. Michael Saylor lo resumió con una frase que ya corre por todas partes: «hay 110 cosas más peligrosas para Bitcoin que el spam», y avisó de que forzar el cambio podría invalidar transacciones normales que hoy pagan su comisión. Adam Back, cofundador de Blockstream y citado en el propio libro blanco de Bitcoin, fue en la misma línea: «Bitcoin, con respeto, dice que no», y recordó que quien no esté convencido siempre puede irse a su propia bifurcación, «pero Bitcoin no se apuntará a ella». Leer más
El dato que más dice es el del apoyo real: la propuesta necesita que el 55% de los bloques la respalden y, en el último periodo medido, solo el 1% lo hacía. Y mientras tanto, la actividad de Ordinals que encendió esta guerra está en mínimos —menos de 10.000 inscripciones al día frente a las más de 400.000 de su pico en 2023—. La lección, sin bandos: Bitcoin cambia despacio y a propósito. Que sea difícil tocar sus reglas no es un defecto, es justo lo que hace que tus monedas sigan valiendo lo mismo mañana.
La línea que Fidelity vigila desde hace once años
Para quien mira el gráfico con distancia, hay un punto de referencia que vuelve a la conversación. Jurrien Timmer, director de macro global en Fidelity, señala que Bitcoin —cerca de los 62.700 dólares cuando lo escribió— se está acercando a una «línea de soporte» que, según su modelo de largo plazo, ha recogido cada gran suelo desde 2015. Hoy la sitúa en torno a los 58.000 dólares. Ver fuente
Timmer no canta un suelo todavía: dice que la prima especulativa que llevó a Bitcoin por encima de los 120.000 dólares el año pasado ya casi ha desaparecido y que no ve un detonante para el rebote hasta que vuelva la liquidez. Su lectura es que el precio puede quedarse pegado a esa línea durante meses antes de girar, más que rebotar de golpe. Es la parte aburrida del ciclo, y también la que menos titulares deja. Aquí lo contamos no para que adivines el suelo, sino para recordar que estas fases largas y planas son las que separan a quien entiende el ciclo de quien se agota en el camino.
Ojo con la calma de las «monedas estables»
Fuera de Bitcoin, un dato para tener en el radar: el valor total de las llamadas stablecoins —esas monedas atadas al dólar que mucha gente usa como refugio dentro del mundo cripto— ha encogido unos 10.000 millones de dólares desde mayo. Un analista pide no alarmarse y lo atribuye a dinero que sale de la especulación, no a un problema de solvencia. Ver fuente
¿Por qué mirarlo desde aquí? Porque muchas personas guardan sus ahorros en estas fichas creyendo que son «como tener dólares», y no del todo: dependen de una empresa que promete respaldarlas y que puede congelarlas, tener problemas o cambiar las reglas. No es alarma, es criterio: una moneda estable es una promesa de un tercero; Bitcoin bien custodiado no le debe nada a nadie. Si usas stablecoins como puente, que sea de paso y con las mismas precauciones de siempre. Nuestra guía para separar la señal del ruido ayuda a no confundir «tranquilo» con «seguro».
Lo que deja el día
Un poco de dinero grande ha vuelto a comprar Bitcoin, pero es una gota frente a lo que se fue; conviene tomárselo como un cambio de ánimo, no como el final del invierno. Dentro de la red, la comunidad vuelve a discutir sus propias reglas y demuestra, una vez más, que cambiarlas cuesta —y que eso es una virtud, no un fallo—. Y el gráfico de largo plazo sugiere que quizá toque paciencia durante un tiempo. La brújula no se mueve: entender en qué punto del ciclo estás, custodiar lo tuyo y no dejar que un titular decida por ti. En Alba.City seguimos ordenando estas señales para que cada día cueste un poco menos leerlas. Seguir leyendo Albaldía