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Albaldía · 22 junio 2026

Minar cuesta más de lo que vale, pero la red va a tope

Empezamos la semana con una imagen que suena a contradicción: el precio sigue flojo, a quien fabrica bitcoin nuevo le cuesta más producirlo de lo que vale la moneda que saca, y sin embargo la red está moviendo más transacciones que en años. Dos cosas que parecen incompatibles conviven sin problema. Vamos a ordenarlas con calma.

El precio y el ánimo del mercado son una cosa; lo que pasa por debajo, en las máquinas que aseguran la red y en la gente que la usa cada día, es otra muy distinta. Hoy se nota especialmente esa distancia.

A los mineros les aprieta el bolsillo

Un informe de JPMorgan resume bien el momento: producir un bitcoin cuesta de media unos 78.000 dólares, y la moneda se mueve hoy alrededor de un 19% por debajo de esa cifra. Dicho de otra forma, muchas granjas de minería están sacando monedas que valen menos de lo que les cuesta crearlas. El banco calcula que cerca del 20% del sector mina ahora mismo en pérdidas, y que las empresas cotizadas se han visto empujadas a vender un volumen récord de las monedas que guardaban para poder pagar la luz y los equipos, según Bitcoin Magazine.

No es una novedad alarmante: cada vez que el precio baja, los mineros más caros aprietan los dientes o apagan máquinas, y eso ajusta el sistema por sí solo. Pero conviene tenerlo en el radar, porque es justo en estos meses cuando se ve quién tiene las cuentas saneadas y quién minaba solo mientras la fiesta del precio lo tapaba todo. Leer más

Y aun así, la red nunca estuvo tan usada

Aquí está el otro lado de la moneda. Mientras el precio decepciona, la actividad de la red de Bitcoin coquetea con máximos históricos. Según un análisis de CryptoQuant recogido por Cointelegraph, las transacciones pequeñas —por debajo de 0,01 bitcoin— ya suponen alrededor del 80% del total diario, casi el doble de la proporción que tenían en 2023. La cola de transacciones a la espera de confirmarse ronda las 128.000, el nivel más alto desde principios de 2025.

Buena parte de ese movimiento viene de protocolos que graban datos en la cadena, no de pagos en sentido clásico, y eso abre un debate sano: cuando se llena de apuntes de poco valor, suben las comisiones para todos y compite por el mismo espacio limitado de cada bloque. Es la cara menos glamurosa de una red viva: la usan tanto que a veces se aprieta. Pero, contado en frío, dice algo claro: la red sigue funcionando a pleno rendimiento al margen de lo que marque el gráfico. Leer más

La adopción no mira el precio del día

Mientras los titulares hablan de invierno, hay quien sigue colocando piezas a largo plazo. En Japón, un fondo de pensiones que agrupa a unas 1.200 pequeñas y medianas empresas planea destinar en torno al 1% de su patrimonio a cripto durante el año fiscal 2026, una señal de que algunos inversores institucionales del país empiezan a tratar estos activos como una clase más, según Cointelegraph. No es una apuesta agresiva, pero que un fondo de pensiones se mueva, aunque sea un 1%, dice mucho del cambio de fondo.

Y en Estados Unidos, la gestora Franklin Templeton presentó la solicitud de dos fondos cotizados que reinvierten automáticamente los dividendos de las acciones en exposición a bitcoin, mezclando la inversión bursátil de toda la vida con una acumulación de bitcoin integrada, según Bitcoin Magazine. Son productos para el mundo de la bolsa, no para quien guarda sus llaves, pero muestran hacia dónde sopla el viento: cada vez más gente quiere una vía cómoda para tener algo de bitcoin sin salir de su banco. Leer más

Ojo con lo que se disfraza de “ingreso seguro”

Esta semana corre un aviso que merece la pena entender, aunque suene a finanzas. Un producto llamado STRC, vendido como algo “respaldado por bitcoin” y “parecido a un fondo monetario”, es en realidad un tipo de deuda sin garantía y sin vencimiento, con un dividendo que el consejo de la empresa puede recortar cualquier mes sin avisar. La agencia S&P lo califica cuatro escalones dentro del terreno de la deuda basura. Lo preocupante: de los 10.700 millones de dólares emitidos, unos 8.800 millones están en manos de pequeños ahorradores que creían comprar algo seguro, según el análisis de Bitcoin Magazine.

La lección es la de siempre, sin dramatismos: si algo promete “ingreso seguro” y a la vez paga rendimientos altos, hay que leer la letra pequeña antes que el folleto. Tener bitcoin de verdad, en tu propia billetera, no depende del consejo de administración de nadie ni de que una empresa siga pagando. Y, como siempre, ningún servicio serio te pedirá tu frase semilla, tus llaves privadas ni tus códigos por mensaje, ni te meterá prisa para que “no pierdas la oportunidad”. Ver fuente

El resumen de hoy, sin prisa

El precio flojo aprieta a los mineros y deja a la vista quién tenía las cuentas en orden, pero la red sigue más viva que nunca y la adopción avanza pieza a pieza, desde un fondo de pensiones japonés hasta los productos de Wall Street. Dos relojes otra vez: el del precio, que va nervioso y a corto, y el de lo que se construye debajo, que avanza despacio y sin hacer ruido. Entre el susto de los titulares y los inventos que se disfrazan de seguros, lo que más tranquiliza sigue siendo lo más sencillo: tener tus propias llaves, entender lo que tienes y no dejar que el ánimo del día decida por ti. En Alba.City seguimos ordenando estas señales para que dar ese paso sea cada vez más fácil. Seguir leyendo Albaldía

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